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Un termómetro de resistencia (Detector de Temperatura de Resistencia, RTD) es un sensor de temperatura de precisión cuyo principio de funcionamiento se basa en el fenómeno del cambio de resistencia eléctrica de un metal en función de la temperatura. A medida que aumenta la temperatura, la resistencia del conductor aumenta de forma predecible y medible, lo que permite determinar con precisión el valor de la temperatura midiendo la resistencia eléctrica del elemento sensor.
El elemento activo de un termómetro de resistencia suele ser un alambre fino o una capa de metal con propiedades de temperatura bien conocidas, normalmente platino, debido a su estabilidad química, resistencia a la oxidación y naturaleza lineal de los cambios de resistencia. Los sensores de platino, como el PT100 o el PT1000, denotan 100 y 1000 ohmios de resistencia a 0 °C, respectivamente, y se utilizan habitualmente en mediciones industriales, científicas y de laboratorio.
Las RTD se caracterizan por una gran precisión, repetibilidad y estabilidad de las mediciones a largo plazo. Su respuesta a la temperatura está bien descrita por una función no lineal que puede convertirse en una aproximación lineal o describirse mediante las ecuaciones de Callendar-Van Dusen. Para medir la resistencia en los termómetros RTD se utilizan otras configuraciones de circuito -de dos, tres o cuatro hilos- con el fin de eliminar los errores debidos a la resistencia de los Cables de conexión.
Los termómetros de resistencia se utilizan en sistemas de automatización industrial, monitorización de procesos, sistemas de climatización , generación de energía, aeroespacial y aplicaciones médicas y alimentarias. Su funcionamiento puede integrarse con transmisores analógicos y digitales, lo que permite procesar la señal de resistencia en señales de tensión, corriente o digitales según los requisitos del sistema de control y adquisición de datos.
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